Sería ilógico pensar que las manecillas de un reloj se tomasen la justicia por su cuenta, aunque pienso que algunos tienen todo el derecho de disparar sus tuercas o dispositivos ante las inesperadas fluctuaciones púlsateles de sus dueños o proveedores.También hemos sido testigos de actos de magia por prestidigitadores que acostumbran a incursionar en este mundo, con el desconcierto popular de supuestos deterioros o desapariciones.
Un “reloj” siempre ha sido una pieza de mucho valor, algunos padres acostumbran a regalar relojes a sus hijos entrada la adolescencia... algunos “hijos”... acostumbran a quedarse con los relojes de ...
Resulta importante estar ubicado en tiempo y espacio, pero creo que el primero ocupa un lugar preponderante y determinante para el segundo, éste además de alertarnos y avisarnos según el grado científico-técnico alcanzado, asumen desde sus interior un valor y sentido muy particular para el que lo muestra.
Algunas personas presumen el exhibir supuestos relojes de “Marca”, aunque en lo profundo del estómago suene más apresurado su “reloj biológico”.
Un reloj y un espejo son objetos materiales que en lo profundo de su “yo inmaterial” se las dan de precisos e inteligentes, porque sin darnos cuenta, nos pasan la cuenta a través del tiempo sin el más mínimo de los rencores ni venganzas.
Por ende, esto me lleva a respetarlos y admirarlos, desde los más simples hasta los más complicados, que se esfuerzan o se destinan a medir con exactitud todos los posibles movimientos del interespacio o las fabulosas peripecias del tiempo tomado por su tiempo.
¿Cuánto tiempo tendríamos que permanecer frente a un espejo para advertirnos del tiempo transcurrido?.
Sin embargo, el reloj en cuanto a ubicación in situ, es superior, pero el espejo es parecido al elefante “lento, pero aplastante”.
Hoy rindo honores al rey Reloj, sobre todo por las mañanas al despertarme elegantemente y así marchar a las labores cotidianas.
Se me ocurre que no existe concordancia o equivalencia entre el tiempo y los relojes, porque:
El tiempo es uno y lo juzgan muchos relojes por separados, es más, algunos de ellos se atreven a dar definiciones erradas e imprecisas del tiempo justo.
El reloj como objeto unitario e innovado por el hombre, existe y ubica el tiempo de los seres vivientes. Nadie le pidió permiso al tiempo para que lo controlasen. Cabe preguntarse ¿Quién fue el atrevido?.
Un reloj puede ser importante o no para el que lo tiene o lo lleva puesto; aunque es el único objeto que “sin comprarlo, puede venderte”.
A nadie le he escuchado que los relojes pudieran ser vengativos o rencorosos, más, el tiempo encerrado en un simple reloj de pulsera de hombre o de mujer se encargarían de ajustarles el tiempo a aquellos que subestiman “las profecías de Amanda”.
Del “espejo”, prefiero no hablar, pues en estos tiempos y a esta edad me asociaría de por vida al club de los supersticiosos, con tal de no enfrentar cara a cara, uno de ellos.

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