¿Cuántas veces hemos jugado a desprender los pétalos de una rosa para conocer el sentido subjetivo, afirmativo o negativo de nuestro amor a costa de una flor?, o mejor dicho, Cuántas veces hemos lesionado el cuerpo de una dócil planta, tras un capricho superficial?.
!Todos!, En algún momento hemos contribuido a este denigrante hecho, pero ahora con mucha paciencia, los invito a meditar sobre esta flor,!Sí!, Esa rosa, la que acaba de morir deshecha en vuestras manos.
Esta maléfica acción, aparentemente tan simple, tan cargada de motivación e importante para nosotros, representa sin titubeo alguno, una de las acciones paradójicas, más estrepitosas y fusilasteis que provocan filosóficamente el enfrentamiento ineludible del amor y el dolor, de la vida y la muerte; mostrándose al descuido la frase beligerante de una victoria pírrica.
Dado los niveles de la Unidad Taxonómica y de selección natural; la flor no habla, no se queja; se le están negados todos los derechos para exigir y reclamar; y le pregunto a usted : Acaso la flor no llora?.
Se desconoce el código a través del cual ésta se comunica más, si no somos capaces de amar para defender la vida de la flor,, cómo seríamos capaces de vivir sin el amor por la flor?. !He ahí la polémica!
!Mantengamos la flor en defensa del amor!
...Acto de última voluntad de una rosa...
jueves, 6 de mayo de 2010
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