Muy cerca del suelo, a sólo 10 cm de altura, me encuentro extendida sobre mi cama japonesa.Una vez oí a una persona de avanzada edad que le comentaba a otra con poca experiencia, muy joven; acerca de la necesidad de construir al paso de la vida, una “silla”,...sí, la silla simbólica donde en su vejez se sentaría, para reflexionar sobre el pasado, para peinar canas, para dar consejos, para contar anécdotas y esperar con paciencia el desenlace final del tiempo vivido en familia.
En mi caso particular, pienso que el sentido del comentario no difiere, lo que sí cambia es la posición y el mueble, pues en vez de estar sentada, me encuentro acostada; y si bien pudiera estar sentada en la cama, lo que sí nunca podría estar acostada en la silla.
Existen camas de variados tipos, he visto camas redondas; preferentemente en películas o telenovelas, sin embargo, nunca he visto camas triangulares; por lo que casi siempre las encontramos de forma rectangular; como estamos acostumbrados a ver en la mayoría de las casas de las familias actuales, sin importarnos el contenido o el lujo.
Más, hoy vengo a hablarles de una cama especial, que no es una cama cualquiera; pues para empezar es “la mía” y aunque considero que es una cama muy simple; en ella puedo hacer cumplir todas sus funciones, donde descanso, pienso, escribo, donde a veces hasta como, donde me encanta hacer el amor, donde muchas veces he llorado, he reído y donde ella como materia existente me acompaña y me permite tener mis sueños y por supuesto, recuperarme de las caídas!!.
Este mueble, además de tener un gran sentido de pertenencia, representa para mí el otorgamiento de medallas por los escalones ascendidos y descendidos a la vez, donde sin dudas, los descendidos superan en cuantía el ascenso.
En una ocasión de visita por casa de una amiga, ésta con mucho entusiasmo me mostró su innovación al presentarme su cama sobre un tablero pegado al suelo; donde ella fanática a la cultura japonesa como yo, se sentía dichosa por su deseo alcanzado.
Ahora, sin dejar de admirar su creación, nunca imaginé que YO. un tiempo después, me encontraría en condiciones muy parecidas; pero a diferencia de la cama de mi amiga, estaría evidentemente, con sólo el colchón en el piso... "Nada, que cuando veas la cama de tu vecino arder, pon la tuya en el suelo”...
Pienso que a mi cama le pasó un tanto como a la “fruta madura” ; que fue tanto el tiempo que se mantuvo sin que nadie se ocupara de ella, que al final se cayó.
¿Y si otra fuese la causa?,
¡Insistamos!
- ¿Habrá sido la manzana de "Adán y Eva", o fue Adán que no permitió que Eva se comiera su manzana?, o es que a Eva ya no le gustaba la manzana de Adán...
En fin, dejemos las frutas, las interrogantes, las incógnitas, ante ¿Cuáles serían las razones por las que HOY me encuentro durmiendo en el piso? y ¡A MUCHA HONRA!.

No hay comentarios:
Publicar un comentario