Mirarnos de frente, es lo máximo de la osadía en privilegios no abducidoss..
Insistir para verte una y otra vez, despiertan de por años, mis pasiones hibernadass..
Hundirme en la ternura de tus besos, advierten la cofradía para mis vuelos con alass..
Unir nuestros cuerpos, ávidos de estremecimientos repetidos, sin prejuicios, da respuesta a silencioss por hambre anonadada…
Gemir, por escapar al infinito, redundan los duendes y fantasmas por curiosidad en la eternidad…
Una y otra vez, libres... esperando que nieve…
Indiferente a los cantos de los ácaros que no festejan por la pulcritud de la entrega…
Llámese a los vientos para esparcir la felicidad, sin permiso!, con momentos de exceso por tránsitos y lujurias, bienaventurado…
O quizás, elegidos para el amor por esta vez… y ¡prescindir de la suerte!

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